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TU PASADO NOS CONDENA Por Juan Butvilofsky La Selección Argentina perdió la
Copa América Perú 2004 por un capricho insólito de Marcelo
Bielsa. El entrenador, agazapado a la espera de su chance para despotricar contra la “maldita prensa” que descalificó “su” 3-3-1-3 tras el último Mundial, usó una final internacional como escenario para la gran revancha, y arruinó así una preciosa chance para reconciliarse con la gente, potenciar a las jóvenes promesas del fútbol local y limpiar la paupérrima imagen de los “históricos”. El 4-3-1-2, ese que devolvió a Javier Zanetti y a Juan Pablo Sorín a sus puestos originales y los transformó en aptos marcadores de punta, ese que maquilló las limitaciones técnicas de Gabriel Heinze, ese que catapultó a Javier Mascherano y a Luis González a la elite del fútbol mundial, fue postergado por la fobia que Bielsa le tiene a quienes, según entiende, lo persiguen inescrupulosamente. El dibujo táctico que había convertido a la “albiceleste” en la mejor Selección de la pobre Copa América 2004, y que había consolidado a Andrés D´Alessandro y a Carlos Tevez como nuevos líderes emblemáticos, se desvaneció por la furia del “Loco”. El equipo alternativo de Brasil fue el nuevo banco de pruebas, y todo salió como siempre había salido con el rígido, repetitivo y desgastado 3-3-1-3. Roberto Ayala, ¡otra vez!, calculó mal un cierre y la pelota, ¡otra vez!, le pasó por encima de la cabeza en el fatídico empate, en el tercer minuto de descuento. Esa jugada no sintetizó lo que había pasado a lo largo del tiempo regular. Argentina había hecho el desgaste necesario como para imponerse, pero si vale como castigo al nuevo grosero error del DT. La selección argentina de fútbol es mucho más grande que la supuesta confrontación de la izquierda –Bielsa- y la derecha sanguinaria que va por todo –los periodistas que piensan que el puesto dieciocho en una Copa del Mundo es de terror-. La “celeste y blanca” no merece ser gobernada por la soberbia que enceguece. “Es noble, una gran persona, no se casa con nadie” es la frase que muchos eligen para describir al director técnico. Existen miles de personas nobles, una gran cantidad de ellas son excelentes y un grupo aún no se ha casado, pero ninguno de ellos está autorizado a priorizar intereses personales por encima del deseo común. Julio Grondona, en su eterna gira mundial gratuita a costa de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), no va a tomar cartas en el asunto. Ya ni él puede. Que alguien despabile al “Loco”, que otra vez, confundido por la ira atragantada, tropezó con la piedra que carga. |