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LOS CUATRO FACTORES
DEL ATLETISMO
Por Juan Carlos Rivera
Para comprender qué es el atletismo
competitivo, organizado, debemos partir de la idea genérica del deporte. Los
diccionarios nos enseñan primariamente que éste es diversión, recreación,
pasatiempo, en algunos casos. Otros, los delinean como la "práctica
metódica de ejercicios físicos"
Estos conceptos resultan insuficientes cuando ingresamos al terreno de la alta competencia o el profesionalismo, en la que no alcanza aquella simple práctica, necesitada del fortalecimiento de otros importantes agentes que le permitan alcanzar resultados bastante más trascendentes que una sencilla diversión, recreación o pasatiempo.
Tampoco parecen avanzar mucho las enciclopedias del idioma cuando tratan de definir el atletismo (que naturalmente es la manifestación primigenia del deporte) al que demarcan como la
"práctica de los ejercicios atléticos" o la doctrina acerca de ellos. Sin duda esas conceptualizaciones son magras para explicar el sentido del deporte en general y del atletismo en particular cuando se insertan en el esquema de las competencias organizadas, sin perder de vista sus objetivos primarios.
Tomando como guía el atletismo, pero entendiendo el ejemplo como válido para otros deportes, lo principal
-inexorablemente- es quien práctica la actividad competitiva: en este caso el ATLETA, primer elemento o
PRIMER FACTOR de este deporte.
Es cierto que si no existieran los atletas, no existiría el atletismo. Pero tampoco podría darse la competencia sin la necesaria intervención de otros factores, de incidencia directa en algunos casos; indirecta en otros. Así, deben concurrir otros elementos primordiales, que acuden en apoyo del atleta. Imaginemos a un joven que quisiera hacer atletismo valiéndose exclusivamente de sí. Seguramente los resultados que lograría no irían más allá de un relativo éxito. Es que le faltará para conseguirlos en mayor medida, la asistencia de quien lo observe, señalándole los defectos de su carrera, haciéndole notar las falencias de sus movimientos para superar una varilla o la necesidad de fortalecer sus brazos o
sus piernas para culminar mejores lanzamientos. Y así aparece el SEGUNDO FACTOR concurrente de la actividad atlética; el ENTRENADOR, con la magnitud e importancia de su asistencia técnica previa a la competencia, que permitirá alcanzar mejores rendimientos del atleta con los mismos esfuerzos preparatorios.
Sin embargo, esta conjunción no bastará para lograr los objetivos propuestos. Porque será preciso tener el apoyo de una organización administrativa de la actividad común. Contar con quien proporcione los materiales necesarios para la práctica (vestimentas, implementos, etc.) y los medios para que el atleta esté presente en los distintos lugares donde deba confrontar con sus ocasionales rivales. Es decir, con quien le brinde el apoyo logístico imprescindible para que los trabajos de atletas y entrenadores no sean estériles. De esta forma, se introduce el
TERCER FACTOR concurrente: el DIRIGENTE, con su gravitante tarea sustentadora a través de las diversas esferas en las que deba actuar (clubes, asociaciones, federaciones, etc.).
Hasta aquí los factores directos del atletismo que hacen a la conformación de la actividad
antes de la competencia. A partir de allí quedan atrás las largas y sacrificadas jornadas de entrenamientos y los esfuerzos que hicieron posible la presencia del atleta en la confrontación.
Ha llegado el momento en que el deportista queda solo con sus propias dotes, afinadas física y técnicamente merced a los entrenamientos, para enfrentar a sus circunstanciales adversarios. Para mostrar a todos que los suyo es mejor o no que lo alcanzado por los demás. Habrá alguien más que resolverá si su rendimiento, si sus aciertos, y sus errores se ajustan a lo reglamentario
durante la competencia. Valorando su perfomance y las de los demás, estableciendo quienes fueron los mejores.
Ese CUARTO FACTOR a cuyo arbitrio quedarán definitivamente sometidas sus actuaciones, es el
JUEZ, que con sus cualidades de rectitud y moral, de imparcialidad y conocimientos del reglamento, se erigirá en confiable garantizador de justas determinaciones.
Hemos enumerado cuatro factores directos: ATLETA, ENTRENADOR, DIRIGENTE Y
JUEZ; de cuya concurrencia armónica depende la existencia del atletismo competitivo. Y también, tangencialmente, otros elementos que si bien gravitan estrechamente, están un poco más alejados de aquellos, como las instituciones, los tan necesarios sponsor, el periodismo y el propio Estado, cumpliendo una función paralela y colateralmente complementaria en la obtención de los objetivos perseguidos por éste, corno son la formación física y espiritual de los jóvenes, el alejamiento de las drogas o el desarrollo en una vida sana.
En este aspecto resta poner de relieve la acción educadora del deporte. De nada serviría el ejercicio de una metódica actividad física exaltada en la competencia deportiva, si por ese medio no se lograra
EDUCAR al deportista. Por eso es necesario velar, no sólo por la profundidad de conocimientos de los entrenadores, por la ecuanimidad de los jueces que controlan o por la laboriosidad de los dirigentes que gobiernan; sino también por la presencia de acrisoladas cualidades éticas, intelectuales y de plena responsabilidad de quienes tengan a su cargo la tarea orientadora, que deben ser modelos a seguir por los que abracen esta actividad.
Hombres sin apetencias ni intereses legítimos; que no respondan a menguados designios personales; compenetrados, sí, del logro de altos y límpidos objetivos.
SOLO ASI HABREMOS LOGRADO EDUCAR A TRAVES DEL DEPORTE.
Nota
de redacción: Artículo publicado en Revista Atletismo Argentino Año V Nro. 42
- Junio de 1993
La
vigencia del tema, nos permite recrear el artículo de este prestigioso
dirigente nacional.
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